En cualquier entorno laboral donde se puedan producir riesgos, si la protección colectiva no es suficiente para minimizarlos o evitarlos, los Equipos de Protección Individual (EPI) representan la última barrera vital el trabajador y el peligro. Existe una amplia gama de EPI, según el peligro a proteger, la persona y la parte de su cuerpo a proteger, el entorno de trabajo, la tarea, etc. Los cascos de seguridad, guantes de protección, ropa de protección, calzado de seguridad, protectores oculares y/o faciales, protectores auditivos, mascarillas o arneses anticaídas son ejemplos de las diversas herramientas que podemos disponer para proteger al individuo contra riesgos que pueden tener consecuencias graves e incluso fatales.
Sin embargo, y a pesar de la diversidad y disponibilidad cada vez mayor de mejores equipos con tecnología avanzada y materiales cada vez más confortables, la realidad pone de manifiesto que su utilización no es en muchas ocasiones la correcta. Una de las causas puede ser que las empresas, aunque adquieran EPI adecuados y de calidad, descuidan un factor esencial para el uso correcto: la formación.
Cuando el fabricante diseña el EPI, lo hace teniendo en cuenta su uso previsto y previsible, brindando un nivel mínimo de protección que se mantendrá durante su vida útil. Por ello, es crucial que el EPI se utilice según las instrucciones del fabricante, ya que, si no se hace así, no tenemos garantía de que dicho equipo proporcione protección, entrando en un terreno desconocido, dependiendo de la probabilidad de que se produzca un accidente. Por ello, no es suficiente con entregar un EPI, se debe informar y formar sobre el uso de estos equipos a las personas que vayan a utilizar los EPI, siempre según la información e indicaciones proporcionadas por el fabricante. Además, dicha formación es obligatoria en la legislación, como se indica en la Ley 31/1995 sobre prevención de riesgos laborales y el Real Decreto 773/1997, sobre uso de equipos de protección individual.
La formación no es una actividad complementaria a la seguridad, es uno de los pilares clave en la seguridad y salud en el trabajo, contribuyendo a que los EPI brinden una protección real y efectiva.
Diferencias entre el suministro de los EPI y la protección real
En múltiples sectores, como la construcción, industria, metalúrgica, minería, agricultura o sanidad, siguen siendo frecuentes los accidentes relacionados con falta de protección. Por ejemplo, muchas lesiones oculares, cortes en manos, lesiones craneales, caídas, etc., se producen por un uso incorrecto de los EPI, no por la falta de ellos.
En ocasiones, estos problemas no sólo se producen por falta de equipos, sino por diversas situaciones, como por ejemplo:
- Si el equipo no es cómodo, se va a usar de manera incorrecta. En extremos, directamente no se va a utilizar.
- Falta de adaptación al puesto: Al igual que la incomodidad, que un EPI no sea adecuado para el puesto de trabajo provoca la falta de uso o que se utilice incorrectamente.
- Falta de conocimiento sobre los riesgos: En muchas ocasiones el personal laboral no es consciente de los riesgos a los que está expuesto, ni de las consecuencias.
- Falta de formación práctica: Las personas pueden estar formadas adecuadamente en la teoría, pero si no reciben formación práctica sobre, por ejemplo, cómo colocarse, ajustarse, usar y retirar el EPI, éste no se va a utilizar correctamente ni brindar la protección deseada.
- Procedimientos mal integrados: No se implementan o facilitan procedimientos de solicitud de los EPI, cómo y dónde almacenarlos, usarlos, mantenerlos, etc.
- Percepciones erróneas y exceso de confianza: En ocasiones hay personas que no son conscientes de los peligros a los que están expuestas o tienen un exceso de confianza. percepciones equivocadas (“esto nunca me ha pasado”, “solo será un momento”);
- falta de ejemplo por parte de mandos.
Por ello, es importante que las empresas sean conscientes de que la seguridad no consiste únicamente con la adopción de medidas preventivas y suministrar EPI al personal. Es necesario implantar una cultura preventiva en la empresa, formando a la plantilla y haciéndole partícipe en el proceso.
Formación sobre equipos de protección individual
Como se ha comentado anteriormente, la formación sobre la utilización de los EPI es fundamental para que estos equipos puedan brindar su función deseada y para la que han sido diseñados. Además, es un requisito obligatorio en la legislación, por lo que las empresas deben proporcionar esta formación a su plantilla.
La formación en el uso y mantenimiento debe llevarse a cabo según las instrucciones del fabricante y dependerá del nivel de riesgo y la complejidad del equipo de protección individual. En la legislación y normativa no se establecen qué contenidos, programación, métodos de evaluación, etc., mínimos debe tener la formación. Simplemente establece que debe ser adecuada. Es por ello, que se debe formar según indique el fabricante.
No obstante, a continuación, se muestran ejemplos de contenidos que el personal debería conocer, entre otros (simplemente es una sugerencia, no una lista exhaustiva ni oficial):
- Riesgos contra los que el EPI brinda protección.
- Inspección de los EPI previa al uso.
- Cómo ponerse y quitarse los EPI.
- Cómo ajustarse los EPI.
- Utilización de los EPI según las indicaciones del fabricante.
- Cuidado y mantenimiento, incluyendo limpieza y descontaminación.
- Almacenaje.
- Etc.
Aún así, el proceso formativo tiene que ir más allá de la impartición de cursos puntuales, debe ser continua, participativa y adecuada al riesgo, la persona, el entorno de trabajo y tarea a realizar, ya que cada puesto de trabajo tiene sus riesgos específicos y las necesidades pueden variar según las condiciones, actividad, entorno, persona, etc. Por ejemplo, un mismo equipo precisamente tiene diferentes modelos, tallas, materiales, y niveles de prestación.
Por ello es fundamental que la formación no se limite simplemente a una clase teórica, y sea práctica, participativa, que se imparta formación práctica, ejercicios, demostraciones, actividades y talleres sobre pruebas de ajuste, uso y retirada del EPI. Para dichas actividades se puede contar con la participación y colaboración de entidades públicas y privadas, como fabricantes y/o distribuidores de estos equipos
Únicamente cuando el/la trabajador/a entiende y vive en primera persona la utilidad y cómo funciona el EPI, lo hace suyo e interioriza su importancia, adoptando el uso del equipo de forma natural.
Importancia del confort y del ajuste de los EPI
Cuando un fabricante diseña y produce un equipo de protección individual, lo hace para que brinde protección según un ajuste, uso previsto y condiciones determinadas. Las prestaciones de protección del equipo se ensayan en laboratorio según dichas condiciones, por lo que el equipo proporcionará protección prevista si se ajusta y utiliza según el fabricante en unas condiciones determinadas.
Uno de los principales motivos en la falta de uso o utilización incorrecta de los EPI es la incomodidad. Por tanto, es importante que la formación preste especial atención al ajuste de los equipos correctamente, según indique el fabricante. Cuando un EPI está bien ajustado, va a ser utilizado según su propósito y diseño, por lo que será cómodo y brindará su función con eficiencia.
Algunos aspectos a tener en cuenta en la formación sobre la comodidad y ajuste podrían ser, por ejemplo (simplemente es una sugerencia, no una lista exhaustiva ni oficial):
- Características de la persona, como edad, condición física-fisiológica, género (en el caso de las mujeres, tener en cuenta si está en estado de gestación, por ejemplo).
- Talla.
- Materiales, diseño.
- Métodos de ajuste del EPI.
- Compatibilidad entre diferentes tipos de EPI (por ejemplo, casco + gafas + protector auditivo).
- Etc.
La comodidad no es un lujo, es un elemento crítico para la utilización correcta del EPI. Si el equipo es incómodo o se utiliza mal, o no se utilizará.
Además, es esencial que todas las personas que vayan a utilizar los EPI se sientan integradas en la empresa, sin sentirse discriminadas por su sexo o condición física, siendo útil para ello la utilización de EPI inclusivos.
Importancia del mantenimiento y cuidado de los EPI
La formación en EPI debe incluir también su cuidado y mantenimiento. Si el equipo está mal mantenido, deteriorado, sucio o mal almacenado ve perjudicadas sus prestaciones y perderá eficacia.
Llevar a cabo actividades para implicar al personal, podría ser de utilidad, como por ejemplo talleres, contando incluso con la colaboración de entidades, distribuidores y/o fabricantes de EPI, en los que, por ejemplo, se puedan hacer inspecciones visuales sobre el estado de los EPI, comprobaciones sobre el funcionamiento, conocer los procedimientos de almacenamiento, limpieza y descontaminación, retirada de servicio, reemplazo o reciclaje de los equipos.
Es importante destacar que, si en las inspecciones y comprobaciones visuales se detectan defectos en el EPI, se debe contactar con el departamento de prevención e informar del mismo, y el personal competente deberá actuar siempre según lo indicado por el fabricante.
Además, es importante transmitir que el uso, el almacenamiento, el cuidado y el mantenimiento, influyen en la vida útil del equipo, y por ello, aunque se proporcione en el equipo la fecha de caducidad, se deben tener en cuenta estos factores.
Esto no solo alarga la vida útil del EPI, sino que reduce riesgos y promueve una cultura de responsabilidad individual y colectiva.
Formación continua como aspecto fundamental en la eficacia del EPI
Como ya se ha indicado anteriormente, la protección y seguridad son aspectos dinámicos. Los riesgos, las personas, los entornos de trabajo, las tareas, las tecnologías, cambian y evolucionan de manera constante, y también los EPI avanzan en prestaciones y tecnología. Por ello, los equipos de protección individual se deben adaptar en cada momento a cada circunstancia, y en consecuencia la formación correspondiente también, debiendo ser un proceso continuo, no un evento aislado, debiendo fluir de manera paralela a los diferentes cambios y avances. Para ello, se pueden implementar (simplemente es una sugerencia, no una lista exhaustiva ni oficial:
- Programas de actualización periódica de la formación.
- Actividades o sesiones breves y frecuentes de recordatorio.
- Evaluaciones regulares del personal sobre sus conocimientos preventivos y de los EPI.
- Integración de los avances tecnológicos, como de materiales, dispositivos inteligentes, etc.
- Señalización, carteles, vídeos, etc.
- Participación de la plantilla mediante una comunicación bidireccional entre empresa y trabajadores/as, en la que éstos puedan plantear dudas o sugerencias.
Llevar a cabo actividades formativas de manera continua, con la participación activa del personal laboral contribuye a generar una cultura preventiva integrada en la forma de trabajar, contribuyendo a que la protección se interiorice como un hábito diario.
Conclusión
La eficacia protectora real de los equipos de protección individual no depende únicamente de su calidad, disponibilidad o tecnología. Su utilización correcta es el pilar fundamental para que el EPI brinde la protección para la que ha sido diseñado. Por ello, la formación es uno de los pilares esenciales para este propósito, pero no únicamente como un mero cumplimiento de la legislación, sino para garantizar que el/la usuario/a comprenda, valore y utilice correctamente el EPI.
Una cultura preventiva sólida, basada en la formación continua, la participación activa de la plantilla es un camino que permite integrar la actividad preventiva y la utilización de los equipos en el día a día de la actividad laboral, recibiendo la protección adecuada. Cuando la empresa y el personal interiorizan que la seguridad es un compromiso compartido, los EPI pueden cumplir verdaderamente su función: preservar la salud y la vida en el trabajo.






