La protección de las manos en entornos fríos es una cuestión de gran importancia en la seguridad y salud laboral, debido a que las manos son una de las partes del cuerpo más expuestas y vulnerables a las temperaturas bajas. El frío puede disminuir la destreza y producir lesiones graves, por ejemplo, además de afectar a la productividad, si no se toman las medidas preventivas adecuadas.
El sistema circulatorio del cuerpo prioriza el mantenimiento de la temperatura interna en los órganos vitales. Por ello, cuando estamos expuestos al frío, el flujo de la sangre a las extremidades, como a las manos, disminuye, provocando que estas partes del cuerpo se enfríen más rápido que el resto.
Además de la pérdida de calor, se producen diversos efectos fisiológicos, como por ejemplo:
- Entumecimiento, pérdida de sensibilidad, disminución de la destreza y la sensibilidad, pudiendo incrementar el riesgo de accidentes.
- Vasoconstricción, reduciendo la capacidad del tejido para resistir las bajas temperaturas.
- Lesiones, como por ejemplo, desde sabañones hasta daños por congelación más graves.
- Estrés térmico, que puede tener consecuencias graves.
Por ello, la protección de las manos no es una cuestión estética o de confort: está directamente relacionada con la prevención de riesgos, el mantenimiento de la seguridad y la salud laboral.
Para combatir el riesgo de la exposición al frío de nuestras manos, además de las debidas medidas preventivas organizativas y colectivas, si el riesgo persiste, se deben utilizar equipos de protección individual adecuados, como guantes de protección contra el frío.
Guantes de protección contra el frío
Los guantes con aislamiento térmico son la primera barrera frente a temperaturas bajas. Existe una norma, la EN 511 que establece los requisitos que deben cumplir los guantes diseñados para proteger las manos frente a ambientes fríos. Los guantes conformes con esta norma nos darán una garantía de que son EPI seguros, que cumplen con los requisitos esenciales del Reglamento (UE) 2016/425 sobre equipos de protección individual.
Según la norma EN 511, se evalúan prestaciones clave para los guantes de protección contra el frío:
- Resistencia al frío por convección, que mide la capacidad de aislamiento térmico del guante frente al aire frío.
- Resistencia al frío por contacto, que evalúa la resistencia térmica cuando el guante está en contacto con superficies frías, es decir, cómo protege de quemaduras o enfriamiento por contacto directo.
- Permeabilidad al agua, que determina si el guante evita la penetración de agua tras 30 minutos de inmersión. Es esencial en ambientes húmedos o con nieve/lluvia, ya que la humedad acelera la pérdida de calor si penetra el guante.
- Comportamiento frente a la flexión. En condiciones de frío, los tejidos se pueden endurecer. Los guantes de protección contra el frío no deberían sufrir roturas o fisuras al flexionarse.
Existen también otras condiciones importantes a tener en cuenta en la elección de los guantes de protección contra el frío adecuados, como, por ejemplo:
- Características de salud y físico-fisiológicas de la persona: Conoces las condiciones de salud, físicas y fisiológicas de la persona que va a utilizar el guante es fundamental para que se adapte y ajuste a la persona, facilitando su uso correcto y proporcionándole comodidad y la protección deseada.
- Condiciones de humedad: Factor importante a la hora de elegir el guante, ya que, si está húmedo por dentro, no se retiene bien el calor, y no podrá proteger adecuadamente contra el frío. En condiciones de humedad se pueden utilizar guantes con materiales resistentes al agua.
- Velocidad del viento: A más velocidad del viento, disminuye la capacidad del cuerpo de retener el calor, por lo que la sensación térmica es menor, requiriéndose guantes con materiales adecuados que puedan mantener el calor en las manos.
- Desteridad: Las manos son la herramienta principal con la que cualquier ser humano realiza una tarea, por lo que los guantes, aunque brinden protección contra el frío, deben mantener lo mejor posible la destreza con las manos, en equilibrio con el grosor de los materiales, además de, por ejemplo, evitar roturas por flexión, incluso a muy bajas temperaturas.
- Duración de la actividad: A más tiempo realizando tareas en bajas temperatura aumenta gradualmente la pérdida de calor corporal, por lo que se debe tener este factor en cuenta a la hora de proteger también las manos, seleccionando el guante adecuado.
- Intensidad de la actividad: A mayor actividad física, mayor generación de calor, lo que provocará sudoración. Para ello, los guantes deberían tener materiales transpirables para evitar la acumulación de humedad interna debida al sudor, que puede acelerar la pérdida de calor.
Para brindar la protección deseada, atendiendo a estos aspectos, existe una gran variedad de guantes con prestaciones, desde los más básicos, hasta los que disponen de forros y materiales capaces de mantener el calor de las manos hasta en temperaturas menores de 0 ºC, pasando por los que disponen de materiales impermeables para lluvia o transpirables para actividades de alta intensidad física.
Para conocer los guantes que existen disponibles en el mercado con sus diferentes prestaciones se debe consultar con el fabricante y/o distribuidor.
ASEPAL tiene a disposición del público, previa suscripción de la Guía del EPI, en constante evolución y actualización desde hace más de 30 años, y en la que se puede consultar documentación genérica y específica de los EPI que se quieran seleccionar, en este caso en concreto, guantes de protección contra el frío. Además, en la documentación correspondiente a los guantes de protección contra el frío, se puede acceder a un listado de empresas socias de ASEPAL que suministran este tipo de EPI.
Cremas protectoras y de cuidado de la piel contra el frío como complemento a los guantes
Aunque los guantes son fundamentales para la protección térmica, el cuidado de la piel de las manos es un aspecto complementario de gran importancia, y que, actualmente, muchas guías de higiene y seguridad laboral ya recomiendan.
Las cremas protectoras y de cuidado de la piel está diseñadas para:
- Reforzar la barrera natural de la piel: Reducen la pérdida de humedad y ayudan a prevenir la sequedad extrema y grietas.
- Hidratan y nutren la piel después del contacto con frío, viento o humedad.
- Disminuir la aparición de irritaciones, dermatitis y lesiones cutáneas asociadas a condiciones climáticas adversas.
¿Cómo actúan las cremas protectoras en la piel?
Las condiciones de trabajo en frío, especialmente con viento y humedad, pueden deshidratar la piel y agrietarla. Las cremas forman una capa protectora temporal que puede ayudar a reducir el impacto directo del frío en la epidermis. El uso de ingredientes como glicerina o ceramidas en las cremas ayudan a restaurar la barrera cutánea alterada por el frío.
Las cremas no son un sustituto de los guantes, pero si se utilizan habitualmente de manera adecuada para el cuidado de las manos antes y después de la jornada, se pude reducir significativamente el riesgo de irritación, inflamación o agrietamiento de la piel.
Por ello, también es muy importante seleccionar productos específicos para uso profesional y para condiciones climáticas adversos (frío, viento y humedad), con fórmulas que sean compatibles con el uso de guantes, sin comprometer su ajuste y eficacia.
Prevención del estrés térmico en las manos
Como ya hemos comentado anteriormente, el estrés térmico por frío puede provocar desde entumecimiento hasta lesiones severas de congelación. Algunas de las medidas recomendadas para la prevención de la aparición de estrés térmico en las manos pueden ser, por ejemplo:
- Medidas organizativas y colectivas para prevención de exposición al frío, como por ejemplo, permitir pausas frecuentes en áreas calefactadas para disminuir la exposición continua.
- En función de la evaluación de riesgos, la persona, las condiciones del entorno de trabajo, la seguridad y la tarea, proporcionar EPI adecuados, conformes con la legislación.
- Formar al personal laboral sobre los riesgos de exposición a condiciones adversas de frío, viento y humedad, y reconocer los signos de lesión producidos por dichas condiciones ambientales.
- Formar al personal sobre cómo colocarse, ajustarse, utilizar y quitarse los guantes según las indicaciones del fabricante.
- Inspeccionar los guantes de protección antes del uso, según indique el fabricante.
- Utilizar, ajustarse los guantes de protección conformes con la norma EN 511, según indique el fabricante.
- Mantener los guantes secos y limpios, ya que la humedad y suciedad pueden perjudicar sus prestaciones de protección.
- Mantener la piel limpia e hidratada y aplicar cremas protectoras y de cuidado cutáneo.
Conclusión
Proteger las manos en entornos climáticos adversos, como el frío, es un aspecto esencial en la fundamental en la seguridad y salud laboral, ya que las manos son especialmente vulnerables a los efectos de las bajas temperaturas e imprescindibles para la ejecución de la mayoría de las tareas. Cuando las manos están expuesta al frío puede perderse destreza y sensibilidad, aumento del riesgo de accidentes, y pueden producirse lesiones, desde irritación hasta daños graves por congelación. Por ello, la prevención del riesgo por frío se debe planificar, partiendo siempre de una adecuada evaluación de riesgos y de la aplicación de medidas organizativas, colectivas y, cuando estas no sean suficientes, de equipos de protección individual adecuados.
En este contexto, los guantes de protección contra el frío, conformes con la norma EN 511, constituyen la principal medida de protección individual para las manos, proporcionando un producto seguro conforme a legislación, que brinda protección contra el frío por convección y por contacto, la humedad, además de las exigencias de uso en condiciones adversas. Su correcta selección, uso y mantenimiento, junto con la formación del personal, resulta esencial para asegurar una protección eficaz.
Como complemento a los guantes, el cuidado de la piel mediante el uso de cremas protectoras e hidratantes ayuda a mantener la barrera cutánea en buen estado y a reducir los efectos del frío, el viento y la humedad.
En definitiva, una estrategia preventiva eficaz frente al frío integra medidas organizativas, formación, selección adecuada de guantes de protección conformes con la legislación, uso correcto y mantenimiento de los guantes, y cuidado de la piel. Únicamente mediante esta estrategia integral es posible proteger adecuadamente las manos en ambientes fríos, reducir el riesgo de lesiones y garantizar unas condiciones de trabajo que sean seguras, saludables y eficientes.





