La seguridad y salud en el trabajo es un factor esencial en cualquier organización, ya sea grande o pequeña, de cualquier sector o actividad. A pesar de los múltiples avances tecnológicos, mejoras en los procesos productivos y la automatización, existen muchos riesgos laborales que siguen presentes en la gran mayoría de los entornos laborales.

Por ello, los Equipos de Protección Individual (EPI) desempeñan un papel vital como la última barrera de protección contra aquellos riesgos que no se han podido evitar mediante medidas correctoras, técnicas, organizativas y/o de protección colectivas.

No obstante, no basta con simplemente adquirir un EPI. Para que estos equipos cumplan con su función protectora de manera adecuada, es imprescindible llevar a cabo una correcta selección, basada en un proceso estructurado, riguroso y adaptado a los riesgos, a las personas, a las tareas y al entorno de trabajo. Llevar a cabo una selección inadecuada puede derivar en una falsa sensación de seguridad, un uso incorrecto del equipo o, incluso, la no utilización del EPI, provocando el correspondiente aumento del riesgo de accidentes y enfermedades profesionales.

La selección de los EPI como proceso clave de la prevención

La selección de los Equipos de Protección Individual consiste en un proceso integrado dentro del sistema de gestión de la prevención de riesgos laborales. Su objetivo principal es proporcionar equipos adecuados y apropiados para brindar protección contra los riesgos existentes, cumpliendo con los requisitos legales y normativos aplicables.

Una correcta selección del EPI permite:

  • Garantizar que el EPI brinda la protección adecuada y deseada contra los riesgos identificados.
  • Garantizar la compatibilidad de los diferentes EPI que se vayan a utilizar de manera simultánea.
  • Asegurar que los EPI se adaptan a las características de las personas que los van a utilizar.
  • Asegurar que los EPI son adecuados a las tareas a realizar y al entorno de trabajo.
  • Favorecer el uso correcto y continuado de los equipos.
  • Optimizar la inversión realizada por la empresa en materia de protección.

No existen recetas para llevar a cabo una selección correcta de los EPI, pero sí se pueden recomendar una serie de pasos que pueden ser de utilidad para que el proceso de selección de los EPI resulte exitoso. A continuación, se muestran algunos de los más destacados.

  • Evaluación de riesgos: Es el punto de partida imprescindible para la selección de los EPI. Es vital identificar, analizar y evaluar los riesgos que pueden producirse resultado de la actividad laboral y presentes en el entorno de trabajo. En consecuencia, se deben seleccionar EPI que brinden protección contra los riesgos identificados. Algunos ejemplos de los riesgos más frecuentes contra los que el EPI puede brindar protección serían:
    • Riesgos mecánicos: Impactos, golpes, caídas al mismo o distinto nivel, atrapamientos, cortes, abrasión, etc.
    • Exposición a ambientes fríos, cálidos, humedad, lluvia.
    • Exposición a partículas de polvo grueso o fino.
    • Exposición al calor y llama, calor radiante, calor por contacto, sólidos calientes, salpicaduras de metales fundidos, extinción de incendios, etc.
    • Riesgos químicos: Exposición a productos químicos gaseosos, líquidos y/o sólidos, salpicaduras de productos químicos.
    • Riesgos biológicos: Exposición a agentes infecciosos, como son los virus, bacterias u hongos.
    • Riesgos eléctricos: Trabajos en alta, media o alta tensión, protección antiestática, etc.
    • Riesgos radiactivos: Exposición a partículas radiactivas, radiaciones ionizantes.
  • Protección y adecuación a la persona: Valorar la protección que necesita la persona y cómo el EPI se debe adecuar a la persona es otro paso esencial, igualmente imprescindible, ya que precisamente es la barrera protectora que va a tener que utilizar contra un riesgo determinado, por lo que es de vital importancia que el EPI sea el adecuado al usuario o usuaria. Existen una serie de aspectos a tener en cuenta:
    • Identificación de las partes del cuerpo que requieren protección: Los EPI pueden estar destinados a proteger la cabeza, los ojos y la cara, las vías respiratorias, las manos y brazos, los pies y piernas, el tronco, o incluso el cuerpo completo.
    • Características físico-fisiológicas de la persona: Es necesario tener en cuenta las características físico-fisiológicas de las personas usuarias, como la talla, la constitución física, la edad o el género, promoviendo siempre soluciones inclusivas que eviten cualquier tipo de discriminación.
    • Comodidad, ajuste y ergonomía: Estos aspectos influyen directamente en la aceptación y el uso correcto del equipo.

Cuando un equipo no se adapta bien a la persona, se pueden producir situaciones como:

  • Uso incorrecto del equipo o utilización en condiciones no óptimas.
  • Rechazo del EPI y falta de uso.
  • Disminución de la concentración y aumento del riesgo de errores.
  • Deterioro del desempeño de las tareas y de la capacidad de toma de decisiones.
  • Entorno de trabajo: Otro aspecto fundamental en la selección de los EPI es el entorno de trabajo, en el que se pueden tener en cuenta factores, como, por ejemplo:
    • Factores ambientales: Temperatura, humedad, presencia de polvo, etc.
    • Si el trabajo se realiza al aire libre o dentro de instalaciones, edificios, fábricas, etc.
    • Disposición de los diferentes puestos de trabajo y la interacción entre ellos.
    • Presencia de maquinaria que puede estar estática o en movimiento, pudiendo disponer a su vez de partes móviles.
  • Tarea a realizar: Conocer qué tipo de tarea es muy importante para seleccionar el tipo de EPI que mejor se adapte a ella.
  • Además, en muchos casos, una misma tarea puede implicar la necesidad de utilizar varios EPI de forma simultánea. Por ello, conocer dichas tareas y tener una visión global de la protección requerida es fundamental para evitar lagunas de protección o solapamientos inadecuados.
  • Condiciones de uso: No todas las situaciones de trabajo son iguales. En el proceso de selección de los EPI es necesario diferenciar entre las condiciones de uso habituales y aquellas situaciones excepcionales que pueden darse de forma puntual, como operaciones de mantenimiento, situaciones de emergencia o trabajos no rutinarios.

El EPI seleccionado debe ser adecuado tanto para las condiciones normales de trabajo como para aquellas circunstancias previsibles en las que el riesgo puede aumentar. Si no se tiene en cuenta este aspecto puede producirse que el EPI resulte insuficiente en dichos momentos excepcionales.

  • Compatibilidad con otros EPI: Como ya se ha comentado, en una misma tarea, se puede necesitar el uso de más de un EPI. Es vital que dichos EPI no interfieran unos con otros y afecten a sus propiedades y prestaciones de protección.

Por ello, se debe consultar las instrucciones del fabricante sobre compatibilidad con otros EPI y utilizar aquellos que los fabricantes indiquen que son compatibles entre sí.

  • Cumplimiento de la normativa y legislación: Los EPI debe cumplir con la normativa y legislación aplicable. Es importante conocer que cualquier EPI comercializado en la Unión Europea, debe cumplir con los requisitos esenciales de seguridad y salud establecidos en el Reglamento (UE) 2016/425. Una forma de garantizar que el EPI cumple con dichos requisitos sería seleccionar aquellos conformes a las normas armonizadas aplicables, publicadas en el Diario Oficial de la Unión Europea, en el que se indica que su cumplimiento confiere presunción de conformidad con los requisitos esenciales del Reglamento (UE) 2016/425.

Con la selección de un EPI que cumpla con la normativa armonizada se garantiza de que cumple una serie de requisitos y ha sido sometido a diferentes métodos de ensayo, asegurando así que proporciona la protección adecuada frente a los riesgos identificados.

Recopilación de información y análisis del mercado

De manera previa a la decisión de la selección del EPI adecuada, también sería recomendable llevar a cabo una recopilación de información sobre los equipos de protección disponibles en el mercado. En el análisis se puede recabar información sobres aspectos como, por ejemplo:

  • Opciones disponibles de EPI, ventajas e inconvenientes.
  • Comodidad y ergonomía.
  • Durabilidad y resistencia.
  • Requisitos de limpieza, cuidado y mantenimiento.
  • Compatibilidad con otros EPI.
  • Prestaciones críticas como resistencia a radiación, abrasión, productos químicos, etc.
  • EPI que puedan incorporar tecnología avanzada, como dispositivos inteligentes.
  • En la recepción de los EPI, comprobación del marcado, documentación técnica, instrucciones del fabricante sobre uso, cuidado y mantenimiento, etc.

Pruebas con personas usuarias

Las pruebas con personas que vayan a utilizar el EPI pueden ser una herramienta útil para evaluar la idoneidad del EPI seleccionado. Mediante las pruebas se pueden valorar aspectos como:

  • Nivel de protección percibido.
  • Facilidad para ponerse y quitarse el EPI.
  • Ajuste y comodidad.
  • Transpirabilidad y efectos sobre la piel.
  • Peso y libertad de movimiento
  • Compatibilidad entre los EPI.
  • Durabilidad y envejecimiento.

La participación e información facilitada por el personal usuario contribuyen a una selección más acertada y favorecen la aceptación del EPI.

La Guía del EPI de ASEPAL como herramienta de ayuda

Desde hace 30 años ASEPAL lleva poniendo a disposición de los profesionales preventivos su Guía de Selección de EPI. Esta guía lleva editándose y actualizándose continuamente desde su primera edición, en 1996, brindando todo el conocimiento acumulado y adquirido desde entonces hasta la actualidad.

El propósito de la guía es proporcionar una herramienta que ofrece información estructurada, criterios técnicos y orientaciones prácticas que facilitan la toma de decisiones, ayudando a identificar el EPI más adecuado en función de los riesgos, las tareas y las condiciones de uso.

Actualmente, la Guía de ASEPAL está disponible en formato online en su propia web, en la que se puede acceder directamente a la información correspondiente al EPI que se está buscando, pudiendo filtrar por familias y subfamilias de EPI.

Además, en la Guía del EPI de ASEPAL también se puede acceder a un listado de empresas asociadas a ASEPAL que pueden suministrar el EPI que estamos buscando.

El uso de herramientas, como la Guía del EPI de ASEPAL, contribuye a mejorar el proceso de selección de los EPI, su utilización, y, en definitiva, a reforzar la seguridad y la salud de las personas trabajadoras.

La Guía del EPI de ASEPAL está disponible bajo suscripción. En la página web oficial de la Guía, que se muestra a continuación, se detalla toda la información necesaria, así como las opciones de acceso:  https://guiadelepi.asepal.es/.

Conclusión

Una correcta selección de los Equipos de Protección Individual (EPI) constituye un elemento esencial en la gestión preventiva y un factor determinante para garantizar una protección eficaz contra los riesgos. El proceso de selección no es sólo una decisión de compra, sino un proceso planificado y estructurado que debe tener en cuenta aspectos como la evaluación de riesgos, las características de las personas usuarias, las tareas a realizar, el entorno de trabajo, las condiciones de uso y el cumplimiento de la normativa vigente.

Seleccionar adecuadamente el EPI favorece el uso correcto de estos equipos, mejorando la aceptación del personal, contribuyendo directamente a la reducción de accidentes y enfermedades profesionales. En este contexto, el uso y apoyo de herramientas especializadas, como la Guía del EPI de ASEPAL, resulta de gran valor para facilitar la toma de decisiones técnicas fundamentadas, en línea con las buenas prácticas preventivas y en cumplimiento con los requisitos legales.

Apostar por un proceso correcto de selección de EPI es apostar por la seguridad, la salud y el bienestar de trabajadoras y trabajadores.